El dolor tiene nombre
El sol entero se cierra tras tu ventana, ahí no se ofusca nadie, abres la pierna y suavizas mi día, aquí no me ofusco nunca, abrazas mi cuerpo tímida y voraz, quieres todo, quieres poseer mis mas grandes perversiones, quieres decirme que quieres ser tu la dueña de mis deseos, pero te detienes, miras mis ojos y sonríes, te vuelves, cierras los ojos y lo coges, duro, lo miras y te lo llevas a la boca. Yo cierro los ojos, me pierdo en el placer que me brinda tus labios-genitales, tu lengua inconfesa, me pierdo y juegas con lo que vez en mi, toco, miro, te tengo grande, intensísima sobre mi, acechándome.
Inoculándote mis perversiones acaricio tus piernas, suaves la deslizas entre mis manos, ásperas, siempre las notas bruscas, y mis labios que se rodean de mi barba también las notas azotantes, insufribles para tu piel, pero así te entregas, enloqueces en tus ansias y juegas con el dolor, mis labios se une a tus labios, juego de lenguas que nunca acaban, peleas que desangran nuestros labios, heridos…, y el dolor sigue consecuente en nuestros actos, el dolor que profesa nuestros cuerpos, pasas tus manos por mi espalda y dejas líneas que arden, sombras rojas que dibujaran tus sabanas, esa obra de arte que tenderas y dejaras menear por unos días….
Y
Me miras con tus ojos de niña, me pides perdón de tu profanidad, de acaparar sensaciones y me pides hacerme algo, me pides que te haga algo, algo salido de mis obsesiones, una marca que te destierre del lugar donde vives, me pides ser mi perra, juegas a ser dulce y eres letal, eres mi perra, mas no mía. Juegas y yo “Te Amo”
A ti amiga que me niegas tu amor, complaces mis deseos y pides inventar nuevas cosas, gracias por acompañarme en este viaje, en esta exploración de sensaciones.
(2005, un febrero)
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