Palabras

Mis palabras han sido golpeadas duramente estos últimos días, si las escribo es en condiciones precarias, al borde de la desolación elocuencial.
Venir a estas alturas con frases insulsas; ya no va conmigo. Es todo o nada.
Cuando me muestro mortuorio un brazo segrega calor entre mis ojos y mis pupilas; un labio acaricia el rojo de mi sangre, mientras sus dientes clavados en mis labios repite la misma faena una y otra vez. Matar repetidamente, matarme con el silencio de su tacto sobre mi piel, con la delicadeza de sus labios en mi rostro. Soy débil y no quiero morir, no persigo fenecer en el intento de una resurrección de cuerpos sudados.
(sábado, julio 31, 2004)

1 Comentarios:

Anónimo dijo...

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Reziklario