Cuando se acaba el límite: FIN

La noche ha caído consternada y
miles de palabras ya han sido dichas,
han sido pronunciadas desde el fondo de las cosas,
donde las razones no abarcan espacio alguno ni los conceptos ni siquiera
     las voluptuosas premoniciones a futuro.
Todo es hoy, ahora.
Las palabras ciernen imágenes inconclusas frente mió,
alusiones a cosas que ya no existen,
     referencias desconocidas, inacabadas, efímeras.
El futuro a sido descrito existencialmente como una ser frente a la nada,
como la nada enfrentándose a un ser, casi inconcluso, casi relampagueante, difícilmente duradero en tiempo y espacio, en materia y existencia.
Cuando iba yo regocijándome de especificaciones técnicas, descritas por mi carrera técnica, la palabra no pronunciaba sonido, ni el sonido albergaba imágenes, era todo conceptos vacíos, relampagueos de ideas, luchas que supe, que no culminaran. Era todo un viajar al fin de lo desconocido, ponerse un limite, una frontera a lo que desconozco, de lo que no se, de lo que me niega saber mas de ti , mas de la vida, mas de lo que pudiera ser mi vida en este lugar, franqueado de serpientes, luciérnagas y demás insectos licántropos que se esmeran por darme vida, por darme alguna alegría que se encierra en las palabra… tal vez inconclusas, tal vez efímeras, pero para mi duraderas, Para mi generales.
Son ciertas y…. solo para mi.
El sonido que se despliega envuelve a lo que no pudo ser, difiere de lo que se pierde, aunque suene inconcluso, es eso, el cúmulo esta aquí, en mi, en la palabra que pierde, que gana, que se asemeja a lo que puede ser, a lo quiere ser, pero a la a vez lo que no es, alo que significa un degrado inoculante.


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Reziklario