Solo Imaginemos

Necio el mundo escupe mis palabras
Precioso recuerdo de una noche insana
Podrida, perdida
Redondeada, gira


Me despierto y viro, observo una mancha marrón, un descenso, una amorfa criatura que se arrastra sobre mi mesa, sobre ese pedazo de franela verde. El miedo no es más grande que la piedad

Puedo ver que al mantenerme de pie el mundo cae
En una ensenada  en el universo continuo
     de mis pensamientos
Viro y el monte es arrastrado por indios informes
Y un salto de lente me transporta a la caída del santo
Del sempiterno judío de llagas sacras
Que con una sola gota destierra mis carencias
     de fe.
He llegado al lugar del universo donde no hay soledad,
Un cartel inmenso lo proclama:
“No existe soledad en el universo continuo, solo un gran vacío”
Sacudo mi cabeza y puedo ver miles  de espacios, aspectos
     todos horrorosos
El ínfimo estado de mi conciencia
Un asidero para buscar la fe.




Todos los hechos pasados, un síntoma del olvido
Se afrentan con la nostalgia
No más sacudidas de serpiente
De bicho tártrico en mí

Reziklario